Baumeister como coleccionista

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Un área central de la colección es el fondo de objetos procedentes de Oceanía, en concreto de la región del Sepik, en Nueva Guinea. Entre ellos se cuentan un pesado escudo de combate de 1,4 m de altura y otro escudo ceremonial o de danza algo más pequeño. La extraordinaria expresividad ornamental y el universo de formas figurativas remite al mundo de los espíritus y el cosmos, una temática que cautivó a Baumeister no solo en los años cuarenta, sino a lo largo de muchas décadas durante su trabajo sobre Das Unbekannte in der Kunst (Lo desconocido en el arte).

Baumeister poseía algunas obras de arte de la América precolombina procedentes de América Central y de las culturas antiguas del Perú. Muchos objetos proceden de una época que precedió al imperio Inca. Incluso en la mímica de algunas figuras hay un simbolismo tan marcado que se comprende el interés de Baumeister por esta cultura. Además, coleccionaba objetos tejidos del Perú antiguo.

El artista se sentía especialmente atraído por la sabiduría, la filosofía y el arte del Asia oriental. Su colección comprende 46 piezas de origen asiático, entre ellas también una pequeña colección de xilografías chinas y japonesas. El objeto más importante entre ellas era para él el rollo caligrafiado en tinta china con el símbolo shou (larga vida) que data del siglo XIX y que había recibido como obsequio del Dr. Kurt Herberts en 1941.

Baumeister también era aficionado al arte del antiguo Egipto. Consideraba este arte pintura inmediata, como él mismo expresó, pues estaba creado de formas elementales en tanto que elementos de expresión. En su colección se encuentran algunas ushebtis de madera, así como dos figuras de Osiris hechas en bronce.

Baumeister estuvo siempre muy vinculado con el antiguo Oriente. Las piezas de su colección tenían un gran valor para él, y en particular en los años treinta mostró un enorme interés por estas culturas, cuando leyó con entusiasmo los testimonios del arqueólogo Leonard Woolley, como Ur und die Sintflut (Ur y el diluvio) y Vor 5.000 Jahren (Hace 5.000 años). El motivo del arpa, que aparece en algunas de sus obras en torno a 1945, está tomado de Leiern aus Ur (Liras de Ur).

Baumeister también tenía gran interés por las esculturas de pequeño formato de la primera Antigüedad procedentes del Mediterráneo y por las ushebtis egipcias. En su colección se encuentran además fósiles, vasijas prehistóricas y hachas de piedra. Durante el tiempo en que fue profesor en la Escuela Municipal de Artes Aplicadas (Städelschule) de Fráncfort aprovechó la oportunidad para asistir a las conferencias del historiador del arte suizo Hans Mühlestein.

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No se ha determinado con certeza cuándo comienza el gran interés de Baumeister por el arte no europeo. De todos modos, es probable que descubriera el arte africano alrededor de 1924, cuando conoció en París a sus colegas franceses Le Corbusier, Amedée Ozenfant y Fernand Léger. Las revistas de arte francesas como Cahier d'Art y Documents publicaban regularmente reproducciones de arte africano. Margarete Baumeister, la esposa del artista, descubrió una máscara Senufo procedente de Costa de Marfil en el subsuelo de la Galerie d'Art Contemporain.

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La colección de Baumeister de culturas antiguas y no europeas comprende casi 250 objetos. Sorprende la amplitud de la colección en cuanto a ámbitos culturales y períodos, pero también en relación con la diversidad de la función y la ejecución de las figuras, máscaras y otras creaciones.

Las diferentes piezas fueron una fuente de inspiración de la que se nutrió para su arte. El artista subrayó que los antiguos mitos de Oriente Próximo desempeñan un papel particular, pues en ellos se expresan las fuerzas primarias de la vida, que el hombre contemporáneo puede percibir.